MUST Música: Blur – 13

13 es el sexto (y mejor) álbum de Blur. Un disco que explora el pop, noise e indie rock de la mano de la dulce voz de Damon Albarn y de la psicodelia standard del cara de huevón de Graham Coxon.

ABRO PARÉNTESIS -Desde que vi la portada de este álbum, pienso que el nombre, “13” es una B mal dibujada… en fin. – CIERRO.

Todo comienza con Tender, el all you need is love del britpop, una balada popera algo nostalgica con la que quiere dejarnos en claro que todo lo que necesitamos es amor ¿alguien dijo beatles?

Después de romper el hielo con una balada empieza lo loco, Bugman, un pop ácido con tintes noise se apodera de nuestros oidos y nos pide encarecidamente que nos alejemos de ellos… ¿alguien dijo sonic youth?

El panorama sigue cambiando con la tercera canción, el hit de fines de los noventa Coffee and Tv. esta vez blur apuesta por un pop muy suave que, desde el primer acorde, nos recuerda al video de la cajita de leche azul enamorada de la rosa.

…y volvemos a la onda de bugman con swamp song, canción ideal para gente con el oído drogado, la voz de Albarm acá es todo. Y si esperaban una buena transición entre canciones acá la tienen, la quinta en la lista es 1992, una balada psicodelica llena de efectos de guitarra y teclado que tanto emocionan a los “expertos”.

B.L.U.R.E.M.I es un tema lleno de rock simple y directo al cerebre con un final impresionante que, también, da pie a Battle una canción que suena mucho a MGMT cuando intentan ser psicodelicos.

Después de tanta cosa rara junta parece llegar la tranquilidad con mellow song un tema que parece una balada standard al principio, pero que a la mitad y final recurren a la psicodelia con la que salpicaron a Battle.

Para que no quede duda que Albarn ES! Gorillaz, tememos a Trailer Park. Una canción que suena mucho a su actual proyecto y en la que se lamenta porque, al igual que muchos, perdió a su chica por la culpa de los Rolling Stones.

Caramel y Trimm Trab tienen muchos salpicones de de Pink Floyd en sus inicios. Algunas guitarras estridentes y efectos tipo Bike o Arnold Layne, compuestos por el gran Syd Barrett.

Siguiendo con los tintes pinkfloydanos llegan las dos ultimas de este delirio llamado “13”, No distance left to run suena a flojera y tristeza pura, llena de guitarras lentas y muy poca batería; mientras que en la última, Optigan Nº1, Albarn, fan confeso de Syd Barrett, nos deja en claro quién es su máxima influencia.

Esto,señores, es GOOD SHIT.

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