MUST NOT!-MUSICA. Poquita ropa – Ricardo Arjona

“Cada canción de Arjona es una historia distinta, historia que uno debe leer o introducirse en ella con cada segundo que corre en el contador del Ipod” Carli22 grita, con muchas faltas ortográficas,  en youtube. Un rebelde afirma que “Arjona es un pijo-flojo hijo de un camión lleno de hijos de puta”, esta vez en twitter.

Ricardo llega muy lejos, llega a lugares y oídos inesperados. Desde la fan más orgullosa, hasta aquel tipo que niega haberse comprado algún disco de este poeta. La parte más radical y salvaje de su amplio club de fans es un grupo skinhead español, que no tienen temor de compararlo con aquel otro cantautor hincha acérrimo del aleti, ídolo-dios en España y en Latinoamérica. “Es tan grande como Sabina pero negrito” – precisa el presidente del grupo palabras antes mencionado.

“Poquita ropa” es definido por Riqui (Ricardo Arjona) como un conjunto de temas desnudos, que se valen de sí mismos como composición, sin demasiados arreglos (ropa) ni producción. Temas tal cual fueron compuestos en un principio. Me atrevo a decir que uno con este disco viaja mentalmente y sí: uno lo puede ver a él desnudo o con calcetines blancos sucios de tanto pisar dándole marcha a ese talento que ha plasmado durante su carrera como escribidor de música.

“Vida” da a luz al disco, un tema autobiográfico que narra con bellísimas metáforas y hechos perfectamente descritos el paso a paso de la existencia de Ricardo. Citas nostálgicas al Brasil del 70’, al “Hey Jude” de Paul y a algún golazo de Pelé (“¡Negro de mierda!”-se queja el skinhead español con remera ajustada cuando escucha esta parte de la canción) embellecen el recorrido. Un lindo coro. Y un preciso ‘Rairarararara’ que te da tiempo para pensar en lo antes narrado con brillantez poética. Un grito a la ¡Viiiiiidaa!

El álbum continúa con una historia triste. “Marta”, al empezar, parece ser otra canción más dedicada a la manoseada Buenos Aires, pero uno rápidamente cae en cuenta que se trata de otra cosa. Marta es una stripper de la recoleta (barrio de Buenos Aires) que marcó la vida de quien canta la historia, una stripper que en algún momento ruge: “Boludo, aquí es donde laburo”.

El tercer tema del disco es “Aleluya”, un tema que nos describe al amor como un cliente de la ley. “Soledad enamorada” no se queda atrás con las bellas metáforas: “La menopausia en cinta de un amor que ya no es nada”. Frase de una artesanía quirúrgica a la altura de él sólo.

“Qué voy a hacer conmigo” es tal vez la canción más sublime en cuanto a lo lírico. Frases como: la visceral “Ahora que no estás, hogar la escribo sin h” o la penosa “la tristeza está en casa abriendo sucursales” confirman mi afirmación o afirman mi confirmación, si Arjona me lo permite. En este tema, el guatemalteco juega a comparar a la soledad con un “bote de bronceador en casa de esquimales” (¿?). Nada que agregar.

El siguiente tema (“Escribir una canción”) es parte de aquel viaje que propone Ricardo, un viaje a su lugar de inspiración, aquel lugar sagrado donde plasma con teclado en los dedos y Word en los ojos, sus más excelsos versos. Él no duda en comparar a componer un tema con un acto fisiológico como el de defecar. ¡Qué atrevimiento! Pero Arjona sale airoso, uno viaja con él, uno ve a un artista desnudo, con medias sucias de tanto pisar. Y ¡Sí! Uno lo puede ver cagando, yo lo vi cagando sudoroso y ansioso de alivio, el viaje te lleva a verlo agitando su cuerpo para dejar caer aquel pedazo de mierda rebelde atascada en los vellos del culo, de ese culo latinoamericano y esa mierda, esa caca que sale, es una canción hermosa, una canción de Ricardo Arjona, un culo divino.

Abro paréntesis:

Arjona, un arquitecto en acción plena: Las primeras seis canciones intercalaban un tema a base de guitarras acústicas y un tema en piano. “Usted” marca el quiebre de esta serie matemática tan elaborada. Riqui, como si fuera obra de un Julio (Cortázar), nos desordena la cabeza con sus juegos endemoniados. El disco nos presenta dos tracks con guitarras (siete y ocho)  y dos a base de piano (nueve y diez). Genialidad conceptual digna de su mente brillante y corazón sensible. Cierro paréntesis.

“Usted” es una bella canción de amor y el séptimo tema del disco. “Puente (acústico)” un tema muy revelador, casi un documental, que dibuja a la realidad como sólo “Puente (acústico)” lo puede hacer (jaja). “Hay un cubano en la habana” descubre, Arjona, en esta canción. Y dobla la apuesta y nos sorprende más con: “Hay un cubano en Miami”, en la misma canción. ¡Qué bárbaro!

La nostálgica “Mi país” es una oda a la nación que lo vio nacer, la tierra donde “los sueños los prohibía el presidente” Susurra valiente, mi Riqui, mi rey. El disco nos sigue sorprendiendo con “Todo estará bien”. Y nos enamora con “Por tanto amarte”, donde el guatemalteco confiesa haber rebalsado su corazón de tanto amor, de tanto amarte (jajajajajajajaja). Otra vez el compositor nos recontra caga con sus travesuras musicales, “Por tanto amarte” termina con un ‘tuc-tuc’ de reloj muy pink floyd, un sonido envolvente y terrorífico y un solo de guitarra dulce y parecido a lo que un Gilmour inspirado grabó en sus días con floyd. Esto marca el final del concepto.

Pero, ¡Ojo! El disco continúa, ¡Sí! Es “Puente (Caribe)”, una versión caribeña y salsera de el track número ocho. Nos invita a bailar, a bailar pero con conciencia social (¡La tenés adentro, Juan Luis Guerra!). Celia, salsita y beisbol. Y efectivamente, Ricardo nos confirma que hay un cubano en la habana.

El disco está lleno de frases deliciosas y licencias poéticas celestiales, bajadas del cielo a ensuciarse en este planeta. Un álbum digno de un arquitecto fanático de Cortázar. Doce temas provenientes de otro mundo que usan al autor para llegar a nuestros necesitados oídos.

No soy bueno para las comparaciones, pero si tuviera que concluir con una comparación o con tres, yo diría que el disco contiene  la simpleza y carga social de Silvio, el romance de Manzanero y el magistral uso de las palabras de El General. Todo perfectamente canalizado por un Arjona a pleno. Silencio.

Por J. Isaias W.A.

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Una respuesta a MUST NOT!-MUSICA. Poquita ropa – Ricardo Arjona

  1. jorge dijo:

    Arjona es más elegante que comer un pancho con Alcides en Once.

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